Esta sesión surge con la idea de trabajar el desnudo femenino desde la luz y la forma, utilizando la clave baja como herramienta principal.
Con Estefanía quise centrarme en el cuerpo como volumen, dejando que la iluminación marque las líneas y que las sombras oculten parte de la escena, aportando profundidad y misterio.
No buscábamos una representación explícita, sino una lectura más contenida y visual, donde la luz define y la sombra equilibra. El cuerpo aparece fragmentado en algunos momentos y más completo en otros, siempre condicionado por la dirección y la intensidad de la luz.
Es una sesión sencilla, íntima y muy cuidada, en la que la piel, el contraste y el equilibrio entre luz y sombra son los protagonistas.